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Entre el 20 y el 40% de la población española podría sufrir intolerancia a la lactosa

Desde hace siglos, es conocido por todas las culturas que la ingestión de leche produce en muchas personas reacciones adversas como flatulencia, cólicos abdominales, diarreas, y vómitos.

El principal responsable de estos efectos descritos es la lactosa, esta molécula es un disacárido compuesto por una molécula de galactosa y otra de glucosa.

La proporción de este disacárido varí­a en los distintos tipos de alimentos, y también varí­a según el tipo de animal que la produce. La enzima responsable del desdoblamiento de la lactosa en glucosa y galactosa es una enzima especí­fica llamada lactasa que se halla en la superficie en cepillo de las células epiteliales intestinales, especialmente en el intestino delgado alto.

La actividad enzimática es entre 2 y 4 veces mayor en el neonato que en los niños de entre 2 y 11 meses de edad, y permanece alta hasta el destete, cuando la leche es el principal alimento, comenzando a descender con la edad hasta resultar muy baja en la edad adulta.

Cuando existe déficit de la lactasa de la mucosa intestinal, no se puede realizar una correcta digestión de la lactosa, ya que ésta no se desdobla en galactosa y glucosa absorbibles por el intestino, por lo que se acumula en la luz del intestino en su parte más alta. Una pequeña proporción es absorbida por difusión pasiva y es excretada por la orina, pero la mayor parte de la lactosa pasa al colon, ahí­ una parte es hidrolizada a través de las lactasas generadas por la flora bacteriana y la cantidad restante se queda alojada en el colon sufriendo un proceso de fermentación donde se generan ácidos orgánicos (ácidos grasos de cadena corta AGCC) y se emiten gases como consecuencia del proceso de fermentación, generándose CO2, H2, y CH2.

Estos ácidos que se generan son de bajo peso molecular creando un efecto osmótico, aumentando el flujo intraluminal que acaba provocando diarrea.

Igualmente, los gases producidos por la fermentación provocan calambres musculares, hinchazón y distensiones en la zona del abdomen.

La suma de estas dos reacciones conduce a los cólicos abdominales propios de esta intolerancia.

Durante el año 2018 se realizó un estudio clí­nico en pacientes intolerantes a la lactosa bajo la dirección médica del Dr. Manuel Barrientos en el Hospital Quirón Salud Infanta Luisa de Sevilla para ver la eficacia clí­nica del probiótico PROBIMEL (www.probimel.com) en el tratamiento de la INTOLERANCIA A LA LACTOSA.

Durante el estudio se administró a los pacientes intolerantes durante 6 semanas una dosis de 10 ml de PROBIMEL realizándose a la finalización del mismo una evaluación exhaustiva de estos pacientes: El resultado obtenido fue una disminución significativa en la sintomatologí­a adversa provocada por la INTOLERANCIA A LA LACTOSA que se concreta en:

• Disminución del Dolor abdominal o dispepsia
• Disminución de los episodios de Diarreas
• Disminución de Nauseas
• Disminución de Flatulencias y/o meteorismo
• Disminución de la Hinchazón abdominal

Según el estudio publica, hubo mejorí­a en el 70% de los pacientes tratados durante el tiempo que tomaron PROBIMEL, y en él se destaca una evaluación de seguridad para su uso en estos pacientes sin que se haya producido aumento de la sintomatologí­a y efectos adversos en el 100% de los casos, es decir, ninguno de los que lo tomó empeoró a causa del probiótico.

Como cada organismo es distinto el efecto de este probiótico puede variar de una persona a otra puesto que el resultado depende de la interacción con la flora bacteriana de cada uno. No obstante, nuestra experiencia en su uso por pacientes tratados con PROBIMEL nos ha demostrado que a medida que aumenta el tiempo de la ingesta de PROBIMEL la sintomatologí­a mejora, pues hay personas, que a las dos semanas ya notan los efectos mientras que otras tardan 2 meses.

Los lactobacilos vivos de PROBIMEL(www.probimel.com), contribuyen a mejorar la digestión de la lactosa. Una de sus propiedades es que presentan actividad enzimática lactasa, es decir permiten sintetizar esta enzima gracias a su capacidad adaptativa.

Otra propiedad de la cepa de lactobacillus acidophilus PROBIMEL es que son colonizadores, es decir, generan su actividad enzimática alojándose preferentemente en la parte alta intestinal, mejorando sensiblemente el correcto funcionamiento del intestino, desdoblando la lactosa, y permitiendo su correcta absorción.

Esto supone un gran avance para los que padecen esta disfunción ya que a diferencia de otros tratamientos basados en la ingesta previa de enzimas antes del consumo de alimentos que contienen lactosa, con Probimel el hecho de generar su propia colonia e integrarse en la microbiota hace que con una dosis diaria sea suficiente para poder tolerar lactosa durante todo el dí­a por lo que resulta muy cómodo y eficiente.

Además, al ser colonizador, tras la ingesta de este probiótico durante un periodo de varios meses, es posible ingerir lactosa asimilándola el organismo sin ninguna alteración fisiológica, aun cuando no se haya ingerido la dosis habitual en ese dí­a.
PROBIMEL contiene en su composición leche fermentada, lo que provoca en algunos pacientes rechazo a la hora de tomarlo puesto que piensan que les puede ir mal. Pues con este estudio se demuestra que es un producto totalmente seguro y no empeora la INTOLERANCIA A LA LACTOSA.

Como cada organismo es distinto el efecto de este probiótico puede variar de una persona a otra puesto que el resultado de la interacción con la flora bacteriana de cada uno. No obstante, nuestra experiencia en su uso por pacientes tratados con PROBIMEL nos ha demostrado que a medida que aumenta el tiempo de la ingesta de PROBIMEL la sintomatologí­a mejora, pues hay personas, que a las dos semanas ya notan los efectos y otras que tardan 2 meses.

Modo de empleo para el tratamiento en intolerancia a la lactosa:

1. Agitar el envase antes de extraer la dosis.
2. Tomar 10 ml independientemente de la hora y de las comidas, preferiblemente diluido en un vaso de zumo, yogurt o leche vegetal.
3. A partir de la segunda semana incorporar lácteos fermentados (quesos, yogures, etc.)

En caso de no sentir rechazo, ni sí­ntomas adversos probar otros lácteos.

En niños la dosis serí­a entre 2.5 ml. para niños menores de 7 años y entre 2,5 ml. y 5 ml hasta los 14 años.

En niños con intolerancia a la lactosa resulta un tratamiento especialmente útil, ya que se puede diluir todas las mañanas en el zumo o en una leche con cacao o yogurt y pasa totalmente desapercibido el sabor.

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