¿ Como afecta el miedo a nuestras defensas?

La mayoría de nuestras emociones son funcionales, es decir, están ahí para llevarnos a una vida plena, de echo existe una máxima común en casi todas las filosofías del desarrollo personal “emociónate, vivirás más”.

Halloween, o víspera del día de Todos los Santos, es un momento en el que el miedo se convierte en protagonista. Es tiempo de lúgubres disfraces, lecturas de historias de miedo o visionados de películas de terror.  Se trata de un tiempo acotado, de una celebración efímera, por eso, el miedo que producimos y sentimos tiene un carácter funcional, y en cierto sentido nos hace vivir más intensamente.

Pero el miedo pertenece al grupo de las emociones que afectan a la parte reptiliana de nuestro cerebro que es la que tiene como misión principal mantenernos vivos. Nuestro cerebro reacciona a tal fin “estresando” nuestro cuerpo, preparándolo para una reacción súbita, poniéndolo en alerta máxima.

¿Cómo funciona este protocolo? “Hay vías por las cuales los mamíferos responden a la tensión nerviosa. Los sistemas nervioso y endocrino liberan hormonas y neurotransmisores (mensajeros químicos en el cerebro) que afectan a los nervios y tejidos del cuerpo…” explica John Sheridan profesor de la Universidad de Ohio que ha llevado a cabo numerosas investigaciones sobre los efectos del estrés.  Se activa la tensión muscular necesaria para luchar contra un enemigo, se interrumpe momentáneamente la digestión que se considera innecesaria en esos momentos, en suma, se genera un gran caudal de energía.

Desgraciadamente es frecuente, y en los tiempos actuales aún más, que nuestras circunstancias personales, bien sea familiares o profesionales nos induzcan a un estado prolongado de ansiedad producida por el miedo que nos genera la incertidumbre.

Pero ¿qué ocurre si prolongamos este estado en demasía?  La tensión muscular se convierte en contracturas y dolores de espalda, la interrupción de la digestión se convierte en un problema cuando se repite de forma continuada, y el caudal de energía que generamos se transforma en ansiedad al no liberarlo ya que el enemigo al que nos enfrentamos no se le vence en la mayoría de los casos a golpes. El Dr, Paul Rosh del American Institute of Stresss afirma que esta situación genera en nuestro organismo los llamados “inmunosupresores” lo que provoca una reducción significativa de las células que combaten las enfermedades.

¿Cómo podemos saber si esto nos está pasando? Pues atendiendo a las señales que nos indican si nuestras emociones están afectando a nuestro sistema inmunitario. Las podemos resumir en:

  • Trastornos intestinales
  • Se acentúan las intolerancias alimentarias
  • Resfriarse con más frecuencia que de costumbre
  • Menor resistencia a las infecciones
  • Dificultad para dormir
  • Dolores de cabeza
  • Sentirse más fatigado de lo normal
  • Variaciones anormales de nuestro peso

Por tanto, es fundamental para nuestra salud evitar estos estados prolongados de miedo, tomando medidas para reducir o eliminar las causas que lo generan. Sugerimos tres líneas de acción:

  1. Reforzar nuestro sistema inmunitario. El simbiótico natural PROBIMEL, con Lactobacilus DMG017, ha demostrado en diversos ensayos clínicos ser un suplemento que refuerza eficazmente nuestras defensas, ya que es el único en el mercado que supera la barrera de acidez de nuestro estómago y llega vivo a nuestro intestino repoblando nuestra flora intestinal.
  2. Dedicar un tiempo diario a realizar actividades que son beneficiosas. En esta línea podemos incluir:
  • Hacer ejercicio, particularmente ejercicios aeróbicos
  • Practicar técnicas de relajación tales como la meditación, Tai Chi o Yoga
  1. Reflexionar sobre algunos aspectos relacionados con nuestra vida. Apuntamos algunos de los que está demostrado que más ayudan:
  • Aprenda mejores maneras de manejar su tiempo
  • Fíjese objetivos apropiados y realistas cuyo logro le inspire orgullo y plenitud
  • Establezca un sistema sólido de apoyo social por medio de la familia, los amigos, el trabajo voluntario o sus aficiones. Comparta.

Recuerde que el miedo es algo subjetivo, por tanto, sus consecuencias y técnicas de alivio o eliminación también lo son. Por ello no se lo piense, experimente y descubra cuál es la que a usted le da mejores resultados.

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